Me llega una noticia de algunas listas de correo sobre un libro publicado por
Thomas C. Reed, secretario y consejero del ex-Presidente
Ronald Reagan.
Según Reed, en 1981 la administración Reagan descubrió que la Unión Soviética había estado robando tecnología Americana a gran escala, de forma que ambos bandos no estaban compitiendo, sino que el Pentágono competía consigo mismo. De esta forma el director de la CIA,
William Casey, y el consejero de la NSA, Gus Weiss, desarrollaron un plan de acción.
Los Agentes Rusos robaban material, y nosotros sabíamos que iban a robar exactamente. Cada microchip que robaron estaba creado para funcionar bien durante 10 millones de ciclos, y entonces comenzar a funcionar de forma aleatoria.
Según Reed, el resultado mas espectacular de este efecto dio lugar a una gran explosión en verano de 1982 en una refinería de gas natural en Siberia. Los espías soviéticos robaron cierto software necesario para operar la maquinaria, sin darse cuenta que llevaba un
troyano. Analizaron el código y les pareció bueno, e incluso funciono bien durante un par de meses. Sin embargo, el programa estaba preparado para funcionar bien 4 o 5 meses hasta que el software incrementaba anormalmente la presión.
La versión rusa, parece desmentir todo esto, ya que el ex-agente del KGB Vasily Pchelintsev, que trabajo en el área en el 82, ha comunicado al Times de Moscú que la versión de Reed es falsa. Pchelintsev dice que la única explosión ocurrida en esa época fue en Abril, no en verano, y según las investigaciones fue debida a fallos en la construcción.
Muy curioso todo este asunto, y muy preocupante también. Como puede ser toda esa gente tan infantil e irreflexiva. Las consecuencias de todo esto podrían haber sido terribles y ellos siguen con sus estúpidos juegos incluso ahora buscando nuevos enemigos. La tecnología punta sigue siendo el software que controla todos los nuevos descubrimientos, y a saber que se esconde dentro de este software. Una gran solución es el software libre, para así poder confiar y comprobar el contenido del software instalado en nuestros sistemas y evitar backdoors y troyanos como estos. Pero aun así, no deja de preocuparme que esta misma gente, la NSA colabore en los programas de 'seguridad' y versiones 'seguras' de Linux (¿selinux?).
Y si no podemos fiarnos ni siquiera del código que podemos ver, ¿como vamos a fiarnos del código desconocido presente en tantos sistemas gubernamentales? ¿Es tan fácil que la gente olvide que hace 1 año los sistemas de seguridad de una central nuclear fallaron por culpa de una saturación de la red causada por Windows? Muchas preguntas, para tan poco espacio...

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